¿Te pones mechas? Ommm

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Si eres surfer, plánteate hacer yoga porque te vendrá bien para mejorar tus posturas sobre la tabla y sobre todo para mantener la paz interior. Sí, sí, la paz interior. Y exterior. Esa que a veces cuesta cuando, como una ola, las mismas preguntas se repiten hasta el límite de lo cansino. Da igual que estés en Razo que en Hawai. Allá donde haya un surfero, habrá alguien preguntando si se pones mechas para conseguir esos reflejos rubios. Ommm. Lo dicho: paciencia. Esta es sin duda una de las preguntas más cansinas pero desde luego no es al única.

Aquí van otras perlas de los tópicos surferos que a la gente que nunca ha cogido una tabla le gusta preguntarnos. ¿Está fría el agua?, es una primera pregunta básica para el entrevistador de orilla, así como para romper el hielo. Según el mes, la conversación con el no iniciado podrá seguir con un “¿y en invierno también te metes en el agua?“. O quizá opte por dar a entender que tu vida empieza y termina en el surf: “Y si no hay olas, ¿adónde vas?. O puede que se apodere de él el pánico: ¿Te vas a meter con bandera roja?Tranquilo, solo me meto hasta donde cubre por la rodilla. Podrás responderle eso si te da pereza explicarle que con la tabla el riesgo de ahogarte se reduce un 200%.

Superados los miedos iniciales y ya entrados en la conversación con el paseante de playa, sin duda hemos de pasar por una pregunta inevitable: ¿Has estado en Tarifa? Hombre, si quieres ir a un sitio donde disfrutar a tope del surf, pregúntame por Australia o por Hawai. Tarifa mola, pero más para salir volando por ejemplo con kitesurf. Y si la charla fluye, el interesado se vendrá arriba con otro momento mítico de los ruegos y preguntas al surfero: ¿Cuándo me das una clase? Ahora pasa a preguntar tú: “Hola, ¿sabes nadar? ¿Vas a llorar porque tienes frío? ¿Te asustas con las olas que rompen en la orilla?”

¡Omm! Cuando notes que las preguntas cansinas se repiten más que un bocata de chorizo con alioli antes de entrar a coger olas, sigue estos pasos: relaja la musculatura y respira profundo, imagínate deslizándote grácilmente sobre una ola perfecta y recomienda al interesado que se anote a un curso de surf, que por otro lado nadie ha nacido aprendido. 😉 

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